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Milhojas de manzana y foie con jamón ibérico

Los milhojas han cambiado el merengue por el jamón. Existen mil y una posibilidades de elaborar un plato suculento superponiendo láminas en las que el ibérico juega en papel fundamental.


Foto Moncho’s Catering

Hablamos, escribimos, usamos palabras para comunicarnos. Pero las palabras, con el paso del tiempo, evolucionan, van modificando paulatinamente su definición y, por tanto, el uso que de ellas hacemos. Fue Ferdinand de Saussure el que a principios del siglo pasado desarrolló los conceptos de ‘significante’ y ‘significado’. Para este lingüista suizo, las palabras, como signos lingüísticos, se mueven en dos planos: el uno, el significante, es la palabra tal como la leemos o escuchamos. Así, el significante de milhojas lo forman las letras, si leemos, o los sonidos, si escuchamos. El significado, por el contrario, es la imagen que nos viene a la cabeza cuando leemos o escuchamos ‘milhojas’. Decía al comienzo de este texto que las palabras evolucionan; en realidad lo que ocurre es que el mismo significante -milhojas- ha ido arrastrando a nuestra cabeza imágenes distintas según ha ido pasando el tiempo. Si yo, cuando niño, escuchaba esa palabra, en mi cabeza de dibujaba un pastel blanco, inabarcable, que podía llegar, a lo sumo, algún día de fiesta grande. Hoy, la misma palabra nos abre un abanico de platos suculentos en los que, como si fueran láminas, se van superponiendo productos de lo más variado. En este caso, el haber llegado al significado actual es todo un hallazgo. Verán, yo soy más de salado que de dulce. Cuando veía aquellos pasteles gigantes, soñaba con la posibilidad de que las láminas de merengue se transformasen en láminas de jamón ibérico. El tiempo quiso hacer realidad mis deseos, los avances en la cocina lo han hecho posible. De esta manera, un ibérico de Tu Jamón Directo puede presentado con el lustre que se merece. Ya, soy consciente de que el jamón no necesita de nada más para lucir pero nunca está de más una buena compañía.

De esta manera, abrir el frigorífico se convierte en una tentación. Con un buen ibérico como el de Tu Jamón Directo, una manzana tipo Golden, queso de cabra y un poco de foie tengo material de sobra para un milhojas de esos de morirse.

La elaboración, además, es bien sencilla. Unta una fuente con mantequilla y coloca las lonchas finas de la manzana. Lo llevamos al horno para que se dore. A 180º, con 15 minutos es suficiente. Cuando haya templado, cogemos un aro de emplatar y el él vamos montando el milhojas. La base será una capa de manzana, sobre ella colocamos el foie y, encima de este, el jamón. En este orden colocamos una capa segunda, tercera… Rematamos el edificio con un poco de queso de cabra y lo llevamos de nuevo al horno. 10 minutitos más, los últimos cinco con el grill encendido, y lo tendremos preparado.

El significante milhojas, desde que en él cabe el jamón, tiene otro significado.

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